Tierra Lejana-- Página de Hernán Maldonado




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Domingo 13 de febrero del 2005


EL RENACER DE LA IZQUIERDA

Por Hernán Maldonado

La izquierda renace en el continente. Hay para todos los gustos. Desde la izquierda radical cubana, a la izquierda tupamara uruguaya que no tiene empacho en dialogar con el Fondo Monetario Internacional.

En Chile el moderado régimen socialista tiende a prolongar su vigencia más allá de Ricardo Lagos y en Argentina Nestor Kirchner le dio un vuelco a las políticas derechistas del peronismo encarnado por Carlos Menem.

En México, Andrés Manuel López Labrador se pinta como el más probable sucesor de Vicente Fox. Lula se consolida en Brasil con un discurso socialista sui generis ajeno a los exabruptos de su vecino del noroeste.

En Nicaragua el Sandinismo coquetea con su retorno al poder. En Bolivia Evo Morales, según algunos políticos internacionales, tiene las mejores posibilidades en los comicios del 2007.

Venezuela es un caso especial. La prensa europea atribuye al coronel Hugo Chávez la suficiente inteligencia como para reemplazar a Fidel Castro, que ve agonizar el régimen que implantó hace 46 años.

Por todo esto pareciera que la izquierda latinoamericana vive uno de sus mejores momentos en respuesta al fracaso de las políticas neoliberales que acentuaron la brecha entre ricos y pobres.

El Tio Sam ha estado muy atareado en otras regiones del mundo como para ocuparse de su "patio trasero" como acostumbraba antaño. ¿Cuánto durará ese desinterés?

Venezuela retrocede a los años 60 para alentar, y en algunos casos financiar, la "insurgencia" antimperialista de los piqueteros argentinos, los tupamaros uruguayos, los sandinistas nicaragüenses, los pachakuti ecuatorianos, los narcoguerrilleros colombianos, los Umala peruanos, los cocaleros bolivianos y hasta a los "sin tierra" brasileños.

Es la revolución bolivariana de las palabras, de la ampulosa demagogia, de la prebenda, del asistencialismo, sin ninguna solución de fondo a los problemas generados en Venezuela en los 40 años de la IV República.

Gracias al petróleo que le vende al "enemigo imperialista" Venezuela tiene fondos suficientes para exportar la revolución chavista, aunque sus maestros sigan malpagados, las escuelas carezcan de infraestructura, los hospitales de gasas y algodón. Antes había pobres, ahora hay mendigos.

Para defender su revolución en la eventual "guerra asimétrica" contra el imperialismo, el régimen chavista compró 40 helicópteros rusos y 100.000 fusiles AK-47 para crear milicias populares. Balas en lugar de salud, pan y techo.

El eventual sucesor de Castro piensa imitarlo. Cree ver asegurada su reelección el 2007 y repite que gobernará hasta el 2021 en el más puro "ejemplo" de alternabilidad democrática.

Felizmente algunas de las izquierdas, a menos que se encuentren con el agua al cuello por sus deficiencias energéticas, no están dispuestas a prestarle mayores oídos al comandante bolivariano. Tratan de realizar sus políticas socialistas en los moldes que les permiten sus realidades nacionales.

De todos modos, no hay que perder de vista que más que los helicópteros o los fusiles rusos, Chávez tiene precisamente en el petróleo un arma fenomenal para tratar de imponer sus alocados propósitos.

El campeón defensor de la soberanía y de las proclamas contra el intervencionismo extranjero ya doblegó a República Dominicana suspendiéndole por meses el suministro petrolero hasta que la isla expulsó de su suelo al ex presidente Carlos Andrés Pérez.

No por nada el gran Pablo Pérez Alfonso, fundador de la OPEP, dijo hace casi 50 años que el petróleo era "el excremento del diablo".





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