Tierra Lejana-- Página de Hernán Maldonado




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Domingo 6 de mayo del 2007


LA "VERDAD" OFICIAL

Por Hernán Maldonado

Se atribuye a Joseph Goebbels haber aconsejado "mentir, mentir, mentir... que algo queda". Y el ministro de propaganda de Adolfo Hitler era tan devoto de su consigna que aquél abril de 1945 Berlín estaba bajo fuego de 50.000 cañones rusos pero él insistia en hacerles creer a sus compatriotas que la Alemania nazi se encaminaba a ganar la II Guerra Mundial.

Hoy Goebbels sería un aficionado al lado de Hugo Chávez, el petrocaudillo venezolano que se apresta a cerrar Radio Caracas Televisión (RCTV) en medio de una descomunal propaganda en la que le atribuye todos los males del país. Una encuesta de la empresa Datanálisis señala que el 70 por ciento de los venezolanos está en contra del abuso, pero Chávez desea acallar al más emblemático de los canales privados del país. Quiere un camino llano para aprobar una nueva Constitución (que se elabora entre gallos y medianoche) que lo convertirá en presidente vitalicio.

Por la misma frecuencia de RCTV estrenará una nueva televisora oficial, desde donde prevalecerá como el rey del micrófono. Chávez se ha despachado ya en estos ocho años de gobierno más de 1.500 cadenas, cada una de varias horas de duración, sin contar con su monólogo dominical ("Aló Presidente") en el que canta, da enrevesadas lecciones de historia y divaga sobre lo humano y lo divino.

Con motivo del quinto aniversario de haber sido brevemente derrocado, Chávez montó un melodrama en el apareció como víctima. Los 19 acribillados por los pistoleros chavistas desde Puente Llaguno (Como se vio en un programa de TV, que recibió el premio Rey de España) ahora, según Chávez, son "víctimas y héroes de la Revolución". A propósito, todos los pistoleros están en libertad. Chávez ya no recuerda ("Tiburón 1 llamando a Tiburón 2") que ordenó a los militares poner en práctica el Plan Avila, que significaba masacrar a la población civil.

Chávez se encolerizó por la liberación del terrorista Luis Posada Carriles en Estados Unidos. Lo acusa de ser la carta del imperio para asesinarlo, cuando el octogenario anticastrista, de un oscuro pasado y que se escabulle de la justicia en varios países, apenas tiene fuerza para agarrar su cepillo de dientes. Chávez se olvida deliberadamente que es un fervoroso simpatizante de Carlos "Illich" Ramírez, alias "El Chacal", encarcelado desde 1993 en Francia por haber orquestado el secuestro en Viena de varios ministros de la OPEP. Justamente estos días se le abrirá en París un segundo juicio por el asesinato de dos policías franceses. ¿O es que Chávez olvida la afectuosa carta que le envió al Chacal apenas se instaló en la presidencia y de las gestiones que realiza para liberarlo?

El pasado 1 de mayo Chávez, en un despliegue publicitario goebbeliano, banderas al viento, coros, multitudes enfervorizadas, realizó "ante el mundo la verdadera nacionalización del petróleo", olvidándose que hace 31 años Venezuela ya transitó ese camino reservándose en un 100 por ciento la exploración, explotación y comercialización de los hidrocarburos de manos de las compañias extrajeras que las manejaron durante 60 años.

Lo que hizo Chávez la semana pasada fue revertir al Estado el 10 y 20 por ciento de las acciones de las empresas mixtas en la Faja Bituminosa del Orinoco. Muchas compañias extranjeras estaban en los prolegómenos de sus operaciones y no pocas resolvieron de buen agrado irse del país con los bolsillos llenos.

Desde la tribuna, el teniente coronel encandiló a los incautos con su verbo inflamado haciéndoles creer que esas compañias extranjeras estaban "robandole" al país. Les culpó de toda clase de tropelias. Lo que no dijo Chávez es que PDVSA, el órgano estatal petrolero venezolano, por su mayoria accionaria, era quien manejaba esas empresas mixtas.

Eso de pisarse la lengua tampoco es problema para Chávez. Juró que romperia relaciones con Alvaro Uribe si no le devolvía a Rodrigo Granda, el "canciller" de las FARC secuestrado en Caracas. El guerrillero sigue en Colombia. Afirmó varias veces que romperia nexos con Perú si ganaba Alan García. Nunca ocurrió. Cuántas palabras dichas, cuántas cadenas, cuántas amenazas, cuántas mentiras, como para clamar: "No llores por mi Venezuela".





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