Tierra Lejana-- Página de Hernán Maldonado




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Domingo 1 de enero del 2007


LA OTRA INJERENCIA EXTRANJERA

Por Hernán Maldonado

La colosal propaganda gubernamental, con dineros que tienen olor a petróleo que ni siquiera se contabilizan en Bolivia en ese maloliente capítulo de los "gastos reservados", tiene origen en un extraoficial Ministerio de Propaganda jefaturizado por Walter Chávez.

El problema, según Roger Pinto y Paulo Bravo, parlamentarios de Podemos, es que Chávez es un extranjero de dudosos antecedentes y como tal no podría estar ejerciendo altas funciones gubernamentales, como uno de los más estrechos e influyentes asesores del presidente Evo Morales.

Hay un viejo dicho caribeño que dice que "lo que es bueno para el pavo, es también bueno para la pava". Es decir que si estos días el gobierno boliviano busca expulsar al cubano Amauris Samartino acusándolo de injerencia en los asuntos internos del país, debería proceder de la misma forma con Chávez.

El "delito" del cubano es haber hecho causa común con los bolivianos del oriente que temen la cubanización del país. Nunca regularizó sólidamente su situación migratoria ni tiene el estatus de refugiado. Hasta podía haberse nacionalizado. Casi desapareció desde la huelga que él y sus compatriotas efectuaron el 2001 en La Paz frente a la embajada de Estados Unidos, que fue la que posibilitó su llegada a Bolivia.

Desde hace un año el país observa atónito la descarada intervención de los venezolanos en los asuntos internos bolivianos, al extremo de que entre gallos y medianoche hemos firmado un convenio dándoles carta blanca, o poco menos, para que intervengan militarmente en Bolivia en el caso de peligrar el régimen. El ministro de Petróleo venezolano, Rafael Ramírez, sin ningún rubor reveló que el otro Chávez, el donante de 30 millones de dólares, está dispuesto a defender a Morales "con todos los hierros".

Pero bueno, ahora los senadores de Podemos, están buscando en el ministerio del Interior y la Policía Nacional del Perú, antecedentes de Walter Chávez, de quien creen que tiene un prontuario como ex integrante del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA) y Sendero Luminoso entre los años 1988, 1989 y 1990.

"Es inadmisible que mientras al ciudadano cubano Amauris Samartino se lo pretenda extraditar de manera irregular, se proteja y premie al peruano Walter Chávez que llegó de forma oscura al país y ahora esté practicando política en Palacio Quemado", dijo Pinto el pasado fin de semana al diario Los Tiempos de Cochabamba.

Chávez no es un extraño en el mundo periodístico boliviano por su quehacer como editor del quincenario El Juguete Rabioso y de la versión de Le Monde Diplomatique. Pero donde más trasciende es en el exterior por sus escritos sobre la realidad política boliviana, desde el punto de vista de la izquierda, que tienen enorme acogida en medios que inundan Internet y que están escritos en una media docena de idiomas. Quizás por eso es que los foráneos muestran enormes simpatías, o curiosidad, por el "presidente indígena".

Con igual tesón el "ministro de Propaganda" trata de convencernos de las bondades del régimen etnocentrista-cocalero o despotrica desde los medios oficiales contra los bloqueadores y los huelguistas de la Media Luna olvidándose que ayer nomás fue uno de los protagonistas, y no desde detrás de una computadora, sino desde la calle misma (como acaba de recordarnos el diario El Nuevo País, de Tarija), del derrocamiento de Gonzalo Sánchez de Lozada.

Así que el techo es de vidrio cuando desde el gobierno y su singular "ministerio" se atiza para la expulsión de un cubano anticastrista que, para complicar las cosas, está casado con una boliviana.





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