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Miércoles 8 de diciembre de 1999


LAS DECLARACIONES DEL CANCILLER

Por Hernán Maldonado


Murillo de la Rocha
Miami - Confieso que me cuesta creer lo que escuché este domingo en Miami de labios del canciller Javier Murillo de la Rocha.

En resumidas cuentas lo que dijo fue que Bolivia no tiene una buena representación en el exterior, porque sencillamente no tiene diplomáticos.

Murillo fue entrevistado por Carlos D. Mesa en el programa De Cerca, que con algunos días de atraso retransmite en el exterior la cadena Sur, de Panamericana de TV del Perú.

"Si todos los diplomáticos que tiene el país los enviáramos al exterior, la cancillería se quedaría sin personal", dijo Murillo.

Me quedé pensando entonces cómo es que varios de los egresados de la Academia de Estudios Internacionales Antonio Quijarro dicen estar sin trabajo.

Murillo casi desde su adolescencia ha estado en la cancillería y en la entrevista exhibió esa experiencia al sortear con éxito las agudas preguntas de su interlocutor.

En el tema de la mediterraneidad boliviana dijo muchas cosas sin decir nada y aunque parece estar claro en lo que debe hacerse, dio siempre la impresión de no contar con los mecanismos para hacerlo. En lo fundamental, porque sencillamente falta que su contraparte chilena dé el visto bueno a cosas que parecen tan simples como sentarse a hablar.

Aunque es un convencido de que el asunto de la mediterraneidad no es multilateral, Murillo expresó su apoyo a la política banzerista de insistir en los foros internacionales sobre la demanda boliviana, una estrategia que hasta ahora no ha encontrado oídos receptivos en Chile.

Murillo confirmó también la remoción de varios embajadores, entre ellos el de México, para este fin de año. La explicación es que, a mitad del actual periodo gubernamental, es saludable el cambio.

Por supuesto que la alternabilidad es necesaria e importante, pero no cuando se produce para satisfacer apetitos. En el caso de México, por ejemplo, donde ciertamente el cambio era un reclamo a gritos, es más claro que el agua que desde que asumio Jorge Agreda se produjo una carrera colosal entre adenistas, miristas y ucesistas para coger la piñata.

Murillo dijo también que Mariano Baptista Gumucio, había cumplido una "excelente" (subrayó la palabra varias veces) labor como cónsul en Chile, pero que de todas maneras sería removido para ser reemplazado por Gustavo Fernández.

El diario Los Tiempos en un reciente trabajo investigativo reveló que cada cambio de embajador le cuesta a Bolivia una media de 70,000 dólares. Si esto es así, en la remoción de "medio término" que se avecina el país gastará un millón y medio de dólares.

Entre los nuevos (con alguna excepción) no hay diplomáticos de carrera. Siguen siendo favorecidos los amigotes, capangas, tirasacos, conmilitones, chupamedias y parientes de los gobernantes de turno porque, según nuestro canciller, Bolivia no tiene los diplomáticos suficientes...

¿No es algo digno de Ripley?

A mediados de este año cuando a uno de nuestros "sesudos" parlamentarios se le ocurrió decir que se había reelegido a la mayoría de los miembros de la Corte Nacional Electoral porque en el país no hay mucho de donde escoger, el diario La Razón publicó una lista de no menos 100 bolivianos con un curriculum vitae impecable.

En el caso de los diplomáticos, quizás no hay tantos egresados de la Academia Quijarro, pero seguro estoy que hay centenares de hombres y mujeres con dotes intelectuales y morales mejores que esa banda de incapaces, borrachitos, tramposos y corruptos que actualmente nos representa en el exterior.