Fiebre en Bolivia por el Rally Dakar




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Lunes 30 de diciembre del 2013


FIEBRE EN BOLIVIA POR EL RALLY DAKAR

Por Hernán Maldonado

Difícil escapar a la fiebre contagiosa que estos días afecta a la mayoría de los bolivianos. Radio, prensa y televisión "venden" al por mayor las "maravillas" del Rally Dakar 2014 que, por primera vez, pasará por territorio nacional.

El entusiasmo de los "expertos" es tal que quien no se sume al entusiasmo -que parte desde el mismísimo presidente Evo Morales- corre el riesgo de ser llamado "apátrida" o, por lo menos, un insensible al "deporte".

Los "sacrificios" del gobierno para hacer que el rally pisara tierra boliviana han sido ingentes y cuando los organizadores dieron el visto bueno a la aspiración, casi se declara "día de regocijo nacional".

Dadas las carencias en Bolivia, de escuelas, hospitales, en los sueldos de hambre de maestros, obreros, etc. parece un lujo que este "deporte" de ricos atraiga la atención de las mayorías nacionales. ¿O es que se trata del circo habitual para tapar tristezas?

¿Cuántos empleos generará la realización del rally en Bolivia? ¿Se habrá construido por lo menos una carretera, un puente? ¿Finalmente desaparecerán los indigentes del Norte de Potosí que pululan en las principales ciudades del país?

Los regímenes autoritarios históricamente han echado mano de los espectáculos deportivos para disimular sus estropicios. El ejemplo más reciente es la Venezuela del sátrapa Hugo Chávez que se empeñó en patrocinar a Pastor Maldonado en la Fórmula 1.

Por un pequeño membrete de la estatal PDVSA en el auto del piloto la petrolera pagó hasta $60 millones. ¿Se construyó en Venezuela una nueva autopista como beneficio de esa participación? ¡Pamplinas! Las posibilidades de que Venezuela albergue una carrera de F1, es igual a 0.

Para correr en el Dakar hay que contar con pequeñas fortunas, las que generalmente salen de los patrocinios de multinacionales y transnacionales, tan combatidas por regímenes populistas como los de Venezuela y Bolivia. Basta ver el uniforme o los vehículos de los participantes, atiborrados de publicidades.

Indirectamente la prensa, radio y televisión se benefician del rally porque se ganan el derecho de buscar publicidad de las grandes corporaciones fabricantes de automóviles, camiones, motocicletas sean de Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Italia, etc.

Esas corporaciones son las que "venden" sus motores, sus llantas, sus carrocerías y no solamente a nivel local, sino en el mundo entero porque el rally no llega solo a los recovecos de Achocalla o Itapaya, sino al último confín del mundo gracias a las cadenas de TV multinacionales.

Alguien dirá que el país sede gana en hotelería. Falso, los corredores son aves de paso raudo y casi ni tendrán tiempo de conocer los atractivos turísticos, como el gran salar de Uyuni, cuando lleguen por allí. El turismo, si acaso, será interno y de muy poca monta.

Ojala, sin embargo, que el rally se realice sin tropiezos, que los indígenas del CONAMAQ desistan de sus propósitos de bloqueo y que los fiscales que ha movilizado con tanto entusiasmo el Ministerio Público se conviertan en unos espectadores más del "famoso" rally que tiene alebrestado al país.